ÚNETE A MÍ POR LA JUSTICIA CLIMÁTICA

Necesitamos confianza y solidaridad para encontrar una solución colectiva a las crisis climática y ambiental a las que nos enfrentamos.

Las personas que menos han contribuido a provocar esta crisis climática son quienes están sufriendo sus peores efectos. Se trata de una grave injusticia.

Hago un llamamiento a los líderes para que actúen y proporcionen a las comunidades más afectadas la ayuda que necesitan suministrándoles fondos para hacer frente a las pérdidas y daños que han sufrido.

Si estás de acuerdo conmigo, firma esta carta y súmate a mi llamamiento.

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Elizabeth Wathuti,
Kenya

Estimados Sres. ministros Sharma y Shoukry:

Juntos, son responsables de encauzar las negociaciones de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, en lo que supone un momento crucial para la historia de la humanidad.

Les pido que afronten este reto con un liderazgo valiente y con solidaridad, que es lo que necesitaremos para lograr que el objetivo recogido en el Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 °C siga siendo factible.

Las pérdidas y los daños que ya están experimentando las comunidades que más sufren las consecuencias de la crisis climática se están viendo cruelmente exacerbados por los efectos de la guerra y la pandemia.

Las personas que menos han contribuido a provocar esta crisis climática son quienes sufren sus peores efectos, y movilizar fondos urgentemente mediante un mecanismo de daños y pérdidas para ayudarles es una cuestión de decencia.

Este año he tratado de conocer mejor la situación que estas comunidades experimentan.

Recientemente viajé a la provincia de Wajir, a más o menos un día de viaje por carretera hacia el noreste de mi casa en Nairobi (Kenia).

Lo que allí vi fue un abrumador ejemplo del sufrimiento que la combinación de las crisis climática, ambiental y alimentaria está provocando por todo el continente africano.

Cuatro escasas temporadas de lluvias consecutivas han provocado niveles estremecedores de inseguridad alimentaria y de acceso al agua en toda la región.

Fui testigo con mis propios ojos del terrible sufrimiento que las comunidades de Wajir están experimentando, y no olvidaré nunca las historias que sus habitantes compartieron conmigo.

El medio de vida de la mayoría de las personas de Wajir es la ganadería y el pastoreo, pero miles de animales están muriendo de hambre y sed.

Se está obligando a chicas jóvenes a abandonar la escuela porque sus familias no pueden permitirse pagar las tasas escolares.

Muchos bebés están teniendo problemas de salud porque sus hambrientas madres no pueden producir leche suficiente para alimentarles.

Una implacable sequía ha diezmado completamente la fauna salvaje.

Y los ecosistemas naturales, que deberían ser fuente de vida, están al borde del colapso.

Pero lo que más me impactó fue ver cómo muchas de las personas que conocí se sentían totalmente desesperadas ante su situación. Mientras piden a Dios que lleguen las lluvias, solo su fe les permite seguir adelante.

La mayoría de las personas que conocí en Wajir no sabe que las decisiones que se toman en lugares muy lejanos pueden influir en la situación en la que se encuentran.

¿Qué harían si supieran que las acciones de los países ricos y altamente contaminantes del Norte global tienen algo que ver con su sufrimiento?

¿Seguirían rezando a Dios para que lleguen las lluvias o tendrían algo que decirles a los líderes mundiales y a las grandes empresas que están haciendo aumentar la probabilidad y la intensidad de desastres como la sequía que padecen?

Las comunidades que más sufren los efectos de la crisis climática, como las de las personas que conocí en Wajir, no son responsables de provocarla, pero ya están sufriendo sus efectos, que superan ampliamente su capacidad de adaptación.

La comunidad internacional no puede abandonarles a su suerte.

Por ello, es fundamental que en las negociaciones sobre el cambio climático de la COP27 que se celebrarán en Egipto a finales de este año se acuerde un mecanismo de financiación específico para ayudar a las comunidades en primera línea a hacer frente a las pérdidas y los daños que ya están experimentando y que, como ya sabemos, seguirán empeorando.

No es solo una cuestión de dinero. El dinero nunca podrá reemplazar lo que las personas que conocí ya han perdido.

Es una cuestión de justicia.

Es una cuestión de confianza y solidaridad.

Esto es lo que la comunidad internacional necesita para superar las crisis climática y ambiental.

Elizabeth Wathuti

Elizabeth Wathuti

Elizabeth Wathuti es una activista por el clima de Kenia, fundadora de la Green Generation Initiative. En noviembre de 2021 se dirigió a los líderes mundiales presentes en las negociaciones sobre cambio climático de las Naciones Unidas para instarles a "abrir sus corazones" al llamamiento de las comunidades más afectadas por la crisis climática y a adoptar urgentemente las medidas necesarias para garantizar un futuro sostenible.