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INTRODUCCIÓN

Nosotros, las y los jóvenes de 20 países participantes de la Cumbre Juventudes y Desigualdades, celebrada en Montreal, Canadá el 10 y 11 de agosto del 2016, en el marco del Foro Social Mundial, expresamos nuestra indignación por las extremas desigualdades que afectan a nuestras sociedades. Estas desigualdades son producto de un modelo de desarrollo insostenible y excluyente que daña al planeta, concentra la riqueza y los recursos en manos de unos cuantos, agrava la pobreza y la violencia explotando y excluyendo a la mayoría. Por lo tanto, presentamos este manifiesto al mundo, exponiendo nuestros puntos de vista y demandas, sobre los importantes retos que enfrentamos hoy en día, determinados a construir una sociedad equitativa, justa y sustentable.

Participación juvenil

A pesar de que el 40% de la población mundial es menor de 25 años, las y los jóvenes somos sistemáticamente excluidos de los procesos de toma de decisión. Por ejemplo, sólo el 1.65% de los parlamentarios de todo el mundo tiene entre 20 y 30 años. A nivel mundial, la gran mayoría de jóvenes no tiene voz en la conformación de su sociedad. A pesar del hecho, de que los movimientos juveniles de todo el mundo han demostrado su capacidad, energía y creatividad para generar soluciones a los grandes problemas de nuestro tiempo, no se nos considera seriamente en las decisiones que afectan nuestras vidas y a la sociedad. Carecemos de oportunidades para jugar un rol significativo en el desarrollo de nuestras comunidades.

Los gobiernos y otros actores, deben aplicar las leyes y mecanismos -incluyendo cuotas juveniles- necesarios para garantizar la participación de las y los jóvenes en las decisiones que afectan a nuestra sociedad, manteniendo el respeto por la autonomía de nuestras organizaciones. La sociedad debe promover y fortalecer el liderazgo transformador de la juventud y eliminar la estigmatización que nos excluye. Nosotros las y los jóvenes, debemos tener la libertad y posibilidad de fortalecer nuestras capacidades, con el fin de crear un movimiento dirigido desde lo local hacia lo global, que sea plural, inclusivo y tenga la capacidad de aumentar la conciencia, generar nuevas formas de movilización, construir propuestas sólidas y combatir los desequilibrios de poder.

Identidad

Las y los jóvenes nos enfrentamos a múltiples formas de discriminación basada en el origen étnico, género, orientación sexual, clase social, discapacidad o simplemente por nuestra edad. Estas formas de discriminación se reproducen y se refuerzan entre sí, acentuando la exclusión social, económica y política que afecta a las y los jóvenes en todo el mundo. Constituyen una fuente de violencia, pobreza y conflicto que afecta en mayor medida a las adolescentes y mujeres jóvenes. La discriminación sistemática y la violencia que experimentan algunos grupos minoritarios como los pueblos indígenas o refugiados, son particularmente alarmantes.

Nosotros creemos y luchamos por un mundo donde la diversidad sea nuestra fuerza, donde todas y todos seamos libres y tengamos los mismos derechos independientemente de nuestras diferencias. Todos los actores de la sociedad deben reconocer esta diversidad y promover políticas inclusivas, que garanticen los derechos de todos y promuevan la interconexión. Los diálogos interculturales y la solidaridad, deben promoverse a través de enfoques innovadores que comiencen en los niveles locales. Las y los jóvenes deben ser capaces de impulsar la pluralidad y combatir la discriminación en todos los ámbitos, sin estar sujetos a acciones represivas por hacerlo.

Empoderamiento de las mujeres jóvenes

1 de cada 3 mujeres es víctima de violencia física o sexual. 34 millones de mujeres jóvenes nunca fueron a la escuela. La participación política de las mujeres sigue siendo muy reducida, muchas personas aún consideran que las mujeres no tienen las mismas capacidades que los hombres. En tal sistema patriarcal, es imposible vivir en un mundo que respete a mujeres y hombres, los valore y trate por igual.

Nosotros las y los jóvenes, hacemos un llamado por la creación de programas de liderazgo integrales, dentro y fuera de las escuelas, que refuercen la confianza mutua entre las mujeres y hombres jóvenes y nos ayuden a alcanzar nuestros propios objetivos. Hacemos un llamado a generar programas de desarrollo de capacidades con énfasis en las mujeres jóvenes, a crear espacios para su participación en todas las instancias de toma de decisiones y estrategias concretas para promover el empoderamiento económico femenino. Necesitamos realizar campañas para la promoción, aplicación y respeto de convenios internacionales y leyes nacionales que garanticen la participación, los derechos y la dignidad de las mujeres, incluido el derecho a vivir una vida sin violencia.

Educación

Nosotros las y los jóvenes, reiteramos que el acceso a una educación de calidad, es un derecho humano básico innegable - tal como indica el cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas- y que es uno de los medios más poderosos para romper el ciclo de la pobreza. La educación de calidad reduce la deserción escolar, el matrimonio precoz, el desempleo y el subempleo. Sin embargo, existe una gran disparidad en el acceso equitativo a la educación de calidad para las y los jóvenes a nivel mundial. 103 millones de jóvenes en todo el mundo, de los cuales el 60% son mujeres jóvenes, aún carecen de las habilidades básicas de lectura y escritura.

Tenemos la visión de un mundo en el que la educación gratuita y de calidad se adecúe a los contextos locales y se desarrolle en un ambiente seguro y accesible para todas y todos, incluyendo a las adolescentes y mujeres jóvenes. Los gobiernos deben elaborar indicadores efectivos para evaluar la calidad de la educación que se imparte a todos los niveles. Las y los jóvenes debemos desarrollar campañas de sensibilización sobre importantes temas como la democracia, la ciudadanía global y la interculturalidad, que deben incluirse en los programas educativos. Exigimos a los gobiernos otorgar a los maestros un sueldo decente y una formación continua, se debe invertir un porcentaje fijo del PIB en el desarrollo de infraestructuras educativas, acceso abierto al Internet y recursos pedagógicos adaptados. Los fondos públicos deben ser utilizados para la promoción de la educación y la paz, no la guerra.

Empleo

A nivel mundial, la tasa de desempleo juvenil es casi 3 veces mayor que la de los adultos. El sector informal en muchos países, contribuye a más del 70% de los puestos de trabajo disponibles; las y los jóvenes se emplean principalmente en condiciones precarias. Las y los jóvenes enfrentamos muchos obstáculos a la hora de competir en un mercado laboral cada vez más exigente, tales como la falta de experiencia profesional, inadecuada cualificación profesional y subestimación de nuestras competencias y talentos.

Nosotros las y los jóvenes, pedimos una carta global y un fondo mundial para promover el empleo y el emprendimiento juvenil, que incluya sistemas de protección social para las y los jóvenes desempleados. También hacemos un llamado por la creación de una red global que reúna a la sociedad civil, gobiernos y sector privado con el propósito de promover una educación de calidad y un trabajo decente para las y los jóvenes. Exigimos que los marcos legales y presupuestos nacionales, promuevan el emprendimiento juvenil y se mejore el reclutamiento de las y los jóvenes en los sectores públicos y privados a través de diferentes medios, tales como pasantías pagadas. Hacemos también un llamado, por el derecho al trabajo digno y la garantía de los derechos laborales, incluida la protección contra las condiciones de explotación y precariedad, especialmente para las mujeres jóvenes.

Acceso equitativo a los recursos

Las y los jóvenes tienen poco acceso a los recursos naturales y financieros, incluyendo el crédito y la tierra, lo que limita su movilidad social. Dentro de un sistema global neoliberal, los recursos financieros y naturales están cada vez más concentrados en manos de unos cuantos y se gestionan de manera que dañan los sistemas ecológicos y empeoran el cambio climático.

Hacemos un llamado a los gobiernos nacionales y organismos multilaterales, para que garanticen una gestión responsable de los recursos naturales que sirva al interés público y respeten los derechos sociales y medioambientales. Debemos permanecer continuamente involucrados en el seguimiento y evaluación de la gestión de recursos, a fin de garantizar la transparencia, la sostenibilidad y la promoción de nuestros derechos. También demandamos la aplicación de políticas juveniles que garanticen el acceso de las y los jóvenes, a servicios financieros inclusivos para una mejor movilidad social.

CONCLUSIÓN

Hoy en día, nos encontramos ante el creciente desafío de la desigualdad que amenaza a las generaciones actuales y futuras. Es necesario un esfuerzo de colaboración para abordar este problema de forma estructural y generar soluciones sustentables a los problemas sociales, políticos y económicos que aquejan a nuestras sociedades. Llamamos a la juventud de todo el mundo, a movilizarse en torno a la participación juvenil, la diversidad, el empoderamiento de las mujeres jóvenes, la educación, el empleo y el acceso equitativo a los recursos. Llamamos a los gobiernos, al sector privado y a la sociedad civil, a adoptar nuestras recomendaciones y trabajar con nosotros, ya que los jóvenes no somos los líderes del mañana, sino de la actualidad. ¡Juntos, podemos crear un cambio transformador para acabar con la desigualdad!